Puede que sean ya por lo menos 15 años desde que aparecí allí por primera vez, ni sabía caminar..
Mi casa, donde todo es mucho más fácil. Donde las cosas que no tienen importancia. se van de tu cabeza, y dejan de intentar tener sentido. Donde solo respirar te llena de felicidad. Ese olor a hierba mojada, a leña, a chimenea. A humo de las casas, y al calor de la lumbre dentro de ellas. El olor a calbotes, a fincas. Olor a nieve, a lluvia, a sol. A flores. A cerezos en flor. A verano.
Todas esas peleas estúpidas. Ese acento que se te pega sin querer. Esas ventanas desde las que ves toda la sierra hasta que alcanza la vista, nevada, soleada, nubosa.. La noche. Noches perfectas. Alzar la vista al cielo y ver como se dibujan constelaciones según vas moviéndote. Y esas noches de verano enfrente del colegio, y esas tardes tan Divertidas;). Donde todo te es familiar y solo puedes tener miedo a cuando anochece que no ves más allá de cuatro metros a partir de donde estés. Y esos paseos interminables. Y esas comidas todos juntos en Valfrío (o Gatos), donde los mayores vuelven a ser por un día jóvenes. Beben, ríen, fuman. Bailan, cantan. Y juegan. Y saltan a la comba. Y tiran de la cuerda. Y mientras nosotros, nos aburrimos tomando el sol, y cuando empieza a anochecer nos unimos a ellos, cantando, riéndonos saltando a la comba y dios sabe cuantas gilipolleces más que nos hacen que nos duela la garganta de reírnos. Y los mayores mientras se emborrachan. Y desconectar del mundo real. Y levantarse pronto, solo parar a comer y a cenar en casa. Tardes enteras arreglándonos para noches que al final son un desastre, pero bueno. Ir a Jaraíz.
Y de repente, abandonas todo esto. Donde eres feliz, donde no necesitas nada más. Donde está todo lo que necesitas, y donde cada día es diferente. Donde escuchas el ruido de la fuente en vez de el del ascensor. Pero donde no vive gente que necesitas irremediablemente a tu lado.
Entristece volver de nuevo a la rutina, a la realidad. Volver a donde todo es más monótono. Donde últimamente nada está cambiando. Donde al final, todo el mundo va a lo suyo, por su lado. Donde intentas ignorar tus pensamientos, rayadas, sentimientos, pero no puedes. Donde encima tuyo hay una ausencia que pesa cada día un poco más. Donde cada día te defrauda la gente. Y donde están los tuyos. Volver al colegio, al día a día y a los 1974537539 exámenes en una semana. A ir en metro, y a no ver las estrellas. Y a salir por la tarde, y a tener el mínimo de libertad posible. Sí, es una mierda.
Qué mas necesitas si con todo lo que te da el pueblo puedes ser feliz :)
Virginia, te quiero muchísimo.
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